EL SILENCIO

A medida que el bienestar y la seguridad de una sociedad aumenta, cuando las necesidades fisiológicas, las necesidades básicas y de seguridad de las personas están cubiertas,  la población aumenta. Ello se debe a que la vida suele ser más «fácil» cuando estas necesidades, las dos más básicas de la jerarquía de las necesidades humanas establecidas  por Maslow en relación a la motivación humana en su conocida pirámide de Maslow, están cubiertas. Para muchas personas no es fácil cubrir estas necesidades a pesar de vivir en países desarrollados, o en sociedades del bienestar.

Parece que estamos alcanzando altos niveles de desarrollo, aunque este desarrollo en ocasiones sea poco sostenible y con el tiempo, vaya en contra de las personas  generando una ola de incertidumbre y protesta en contra de aquellas mismas cuestiones que en su día les hicieron posible el bienestar (el problema del plástico, la masificación turística, el autoconsumo de fármacos, la comida ultraprocesada, etc.). Los espacios se van reduciendo por la invasión de territorio de otras personas de otros países con otras prioridades. Esto puede generar que nos sea difícil conseguir un espacio propio.

Nuestro tiempo lo utilizamos en gran parte para trabajar, ganar dinero y poder así cubrir nuestras necesidades más básicas, y quizás con la ayuda de un crédito, conseguir en unos cuantos años un espacio propio, o un coche bonito. Para contrastar el estrés que genera a las personas tener que trabajar mucho para llegar a final de mes, a menudo incluso en trabajos con los que no se sienten bien, es necesario practicar actividades de ocio, ver la televisión o quizás acudir a centros comerciales para «desestresarnos». Todo esto sin que la persona pueda darse cuenta de que vive inmersa y atrapada en un remolino de ruido continuo del que no es capaz de salir. Posiblemente todo seguirá igual hasta que lleguen los problemas de salud, entonces habrá que tomar alguna decisión, o no…

Así estamos durante la semana corriendo de un lado a otro para conseguir bienestar, y cuando no trabajamos buscamos otras formas de llenar nuestro tiempo mediante el consumo. El silencio es algo que parece ser cosa de monjes que viven aislados en monasterios, buscando algo muy diferente a lo que buscamos nosotros, la autorrealización, el eslabón más alto de la pirámide de Maslow. La autorrealización tiene que ver con cómo los seres humanos se relacionan consigo mismos, y hace énfasis en la ética, la creatividad, la residencia y la resolución de problemas. Sin embargo la autorrealización  la que aspirábamos parece haber sido secuestrada por el bienestar.

Así en las sociedades centradas en el consumo tenemos muchas cosas, coches, casas, televisiones, préstamos, etc., y poco tiempo, espacio y silencio. Además el estar solos no esta de moda, y el silencio nos causa mucho miedo, así que bienvenidas fueron las redes sociales para llenar esos espacios tan incómodos. Eso además de el ruido de los coches, los aviones, motos, ambulancias, electrodomésticos, máquinas, etc. Todo ello hace muy difícil escuchar el silencio.

Pero sabemos que el silencio tiene aspectos muy positivos a nivel emocional, cognitivo, social y espiritual. A nivel emocional nos aporta paz, tranquilidad y calma. A nivel cognitivo facilita y estimula la atención, la concentración, el pensamiento y la escucha. A nivel social nos ayuda separarnos del ruido que nos rodea en nuestro día a día y nos arrastra hacia una sobreestimación de los sentidos.  A nivel espiritual nos ayuda a conectar con nuestro ser interior, a ser más conscientes del mundo interior-exterior, y de las relaciones con los demás.

Aprender a estar en silencio requiere atención, esfuerzo, voluntad, constancia, perseverancia, y tiempo. Ese tiempo tan valioso que nos ha sido arrebatado por el bienestar y que parece que pocos tienen. Sin embargo las horas del día son las mismas para todos, por lo que será necesario identificar a «ladrones del tiempo» para poder dar espacio al silencio. El silencio es cada vez más necesario, en nuestras vidas llenas de ruido, para poder pensar mejor, concentrarnos en lo que nos rodea, escuchar con atención a los otros, entender el mundo, y proporciónanos agotan valioso como la paz mental.

“El silencio es el sol que madura los frutos del alma. No podemos
tener una idea exacta del que jamás se calla”
Maurice Maeterlinck
Dramaturgo y ensayista Belga